Son dos aspectos cruciales de la protección del medio ambiente y la salud pública. La gestión atmosférica se enfoca en controlar y reducir la contaminación del aire, mientras que la gestión del ruido se centra en minimizar los efectos negativos del ruido en la salud y el bienestar de las personas, así como en la vida silvestre. 

La gestión ambiental del ruido incluye todas las actuaciones que tienen por objeto prevenir o reducir la contaminación acústica a la que está expuesta la población, y la preservación y mejora de la calidad acústica del territorio. Las acciones pueden ser tanto de corrección como de prevención.